{"id":720,"date":"2022-03-12T08:00:31","date_gmt":"2022-03-12T08:00:31","guid":{"rendered":"https:\/\/diegoteh.org\/?p=720"},"modified":"2024-03-02T15:38:22","modified_gmt":"2024-03-02T15:38:22","slug":"que-habite-cristo-por-la-fe-en-vuestros-corazones","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/diegoteh.org\/?p=720","title":{"rendered":"QUE HABITE CRISTO POR LA FE EN VUESTROS CORAZONES"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: center;\"><strong>QUE HABITE CRISTO POR LA FE EN VUESTROS CORAZONES.<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">Efesios 3:14-19 (v.17).<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<h5 style=\"text-align: center;\"><em>\u201cPor esta causa doblo mis rodillas ante el Padre de nuestro Se\u00f1or Jesucristo,<\/em><em>\u00a0<strong><sup>15\u00a0<\/sup><\/strong>de quien toma nombre toda familia en los cielos y en la tierra,\u00a0<strong><sup>16\u00a0<\/sup><\/strong>para que os d\u00e9, conforme a las riquezas de su gloria, el ser fortalecidos con poder en el hombre interior por su Esp\u00edritu;\u00a0<strong><sup>17\u00a0<\/sup>para que habite Cristo por la fe en vuestros corazones<\/strong>, a fin de que, arraigados y cimentados en amor,\u00a0<strong><sup>18\u00a0<\/sup><\/strong>se\u00e1is plenamente capaces de comprender con todos los santos cu\u00e1l sea la anchura, la longitud, la profundidad y la altura,\u00a0<strong><sup>19\u00a0<\/sup><\/strong>y de conocer el amor de Cristo, que excede a todo conocimiento, para que se\u00e1is llenos de toda la plenitud de Dios\u201d<\/em> (Efesios 3:14-19).<\/h5>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0\u00a0 <strong>INTRODUCCI\u00d3N:<\/strong> Nuestra frase para hoy que contiene la expresi\u00f3n <strong><em>\u201cvuestros corazones\u201d<\/em><\/strong>, se encuentra en la primera frase del vers\u00edculo 17 donde dice: <strong><em>\u201cpara que habite Cristo por la fe en vuestros corazones\u201d<\/em><\/strong> (Efesios 3:17a).\u00a0 Y c\u00f3mo usted puede darse cuenta se trata de una de las 4 peticiones (m\u00e1s exactamente se trata de la segunda petici\u00f3n) por la que el ap\u00f3stol Pablo dice a los Efesios que doblaba sus rodillas para orarle al Padre de nuestro Se\u00f1or Jesucristo, y pedirle que ellos tuviesen la experiencia de tener a Cristo habitando en sus corazones. Los 4 eventos mencionados por el ap\u00f3stol, y por los cuales pide a Dios a favor de los creyentes de \u00c9feso, todo creyente lo debe experimentar.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0\u00a0 Primero, <strong><em>\u201cel ser fortalecidos con poder en el hombre interior por su Esp\u00edritu\u201d<\/em><\/strong> (v. 16b); segundo, que <strong><em>\u201chabite Cristo por la fe en vuestros corazones\u201d<\/em><\/strong> (v. 17a), lo cual es lo que voy a enfatizar en este mensaje; tercero, ser <strong><em>\u201cplenamente capaces de comprender\u2026cu\u00e1l sea la anchura, la longitud, la profundidad y la altura, y de conocer el amor de Cristo, que excede todo conocimiento\u201d<\/em><\/strong> (v. 18-19b), tema que nos va a tocar desarrollar en otro mensaje; y cuarto, el ser <strong><em>\u201c<\/em><\/strong><strong><em>llenos de toda la plenitud de Dios\u201d<\/em><\/strong> (v. 19c)<em>.<\/em> Todo este proceso tiene que ser una realidad en la vida de todo creyente.\u00a0 Pero, por el momento, nos ocuparemos en comprender de que se trata lo segundo que San Pablo le dijo a los Efesios que ped\u00eda para ellos, el <strong><em>\u201cque habite Cristo por la fe en vuestros corazones\u201d<\/em><\/strong> (v. 17a)<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0\u00a0 Basado en este segundo deseo del ap\u00f3stol Pablo a favor de los Efesios, lo que ahora voy a predicarles es que: <strong>Para que<\/strong> <strong><em>\u201chabite Cristo por la fe en vuestros corazones\u201d<\/em><\/strong> (v. 17a), <strong>es necesario cumplir con los requisitos correspondientes<\/strong>. \/ \u00bfCu\u00e1les son los requisitos que se necesitan cumplir para que <strong><em>\u201chabite Cristo por la fe en vuestros corazones\u201d<\/em><\/strong>? \/ En este mensaje, les voy a predicar tres de estos requisitos.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0\u00a0 El primer requisito que se necesita cumplir para que <strong><em>\u201chabite Cristo por la fe en vuestros corazones\u201d<\/em><\/strong>, es:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>I.- QUE NO DEBEMOS DESCUIDAR NUESTRO CORAZ\u00d3N PARA DARLE LUGAR AL ENEMIGO ESPIRITUAL.<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0\u00a0 Jes\u00fas entre sus ense\u00f1anzas que ilustran c\u00f3mo cuando \u00e9l se establece en el coraz\u00f3n, y el mal sale de aquel coraz\u00f3n, pero no crean que el mal queda satisfecho de haber salido, sino que siempre procurar\u00e1 regresar, precisamente porque el coraz\u00f3n est\u00e1 limpio, y \u00e9l est\u00e1 ansioso de ensuciarlo nuevamente.\u00a0 Jes\u00fas lo dijo as\u00ed: <strong><em>\u201cCuando el esp\u00edritu inmundo sale del hombre, anda por lugares secos, buscando reposo, y no lo halla.<\/em><\/strong><strong><em>\u00a0<sup>44\u00a0<\/sup>Entonces dice: Volver\u00e9 a mi casa de donde sal\u00ed; y cuando llega, la halla desocupada, barrida y adornada.\u00a0<sup>45\u00a0<\/sup>Entonces va, y toma consigo otros siete esp\u00edritus peores que \u00e9l, y entrados, moran all\u00ed; y el postrer estado de aquel hombre viene a ser peor que el primero. As\u00ed tambi\u00e9n acontecer\u00e1 a esta mala generaci\u00f3n\u201d<\/em><\/strong> (Mateo 12:43-45).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0\u00a0 Esto puede ocurrir a toda persona que ha cre\u00eddo en Jesucristo.\u00a0 Sin duda que as\u00ed les ocurr\u00eda a algunos o quiz\u00e1 a muchos de los Efesios, y as\u00ed ocurre tambi\u00e9n a personas de nosotros en la actualidad. Hay que tener mucho cuidado con nuestro propio coraz\u00f3n, pues Dios mismo que sabe la debilidad del coraz\u00f3n humano, encarg\u00f3 al profeta Jerem\u00edas que le dijera a los jud\u00edos de su \u00e9poca, que: <strong><em>\u201c<\/em><\/strong><strong><em>Enga\u00f1oso es el coraz\u00f3n m\u00e1s que todas las cosas, y perverso\u201d<\/em><\/strong> (Jerem\u00edas 17:9a). El coraz\u00f3n puede hacer que uno piense que est\u00e1 en lo correcto y bien delante de Dios, cuando en la realidad no es as\u00ed; puede hacernos pensar que Cristo est\u00e1 en nuestro coraz\u00f3n cuando probablemente no sea as\u00ed. Pero, no es que Cristo quiera salirse de nuestros corazones, sino que el mal es el que procura entrar en nuestros corazones, y ello hace entonces que debamos tener una profunda consciencia de no dar lugar al diablo (cf. Efesios 4:27), y a cambio dejar <strong><em>\u201cque Cristo habite en nuestro coraz\u00f3n\u201d<\/em><\/strong>.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0\u00a0 Un detalle que deriva de \u201c<em>Katoik\u00e9o\u201d,<\/em> la palabra griega usada por el ap\u00f3stol Pablo, y que en realidad en su traducci\u00f3n al espa\u00f1ol mediante la palabra <strong><em>\u201chabite\u201d<\/em><\/strong> o habitar, en ambos idiomas significa alojarse permanentemente o habitar c\u00f3modamente. No deje usted que nada m\u00e1s entre en su coraz\u00f3n sino solamente a Cristo que desea habitar permanentemente en usted.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0\u00a0 El segundo requisito que se necesita cumplir para que <strong><em>\u201chabite Cristo por la fe en vuestros corazones\u201d<\/em><\/strong>, es:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>II.- QUE DEBEMOS DARLE A CRISTO EL LUGAR QUE LE CORRESPONDE EN NUESTRO CORAZ\u00d3N.<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0\u00a0 Jes\u00fas ense\u00f1ando a sus disc\u00edpulos les ense\u00f1\u00f3 que: <strong><em>\u201c&#8230; El que me ama, mi palabra guardar\u00e1; y mi Padre le amar\u00e1, y vendremos a \u00e9l, y haremos morada con \u00e9l\u201d<\/em><\/strong> (Juan 14:23). Tanto Cristo como el Padre y el Esp\u00edritu Santo mismo vienen al coraz\u00f3n del creyente, no para estar en la antesala del coraz\u00f3n, sino en el interior, pues Jes\u00fas afirma que \u00e9l y el Padre: <strong><em>\u201charemos morada con \u00e9l\u201d<\/em><\/strong>; y con respecto del Esp\u00edritu Santo al que \u00e9l describe como el Esp\u00edritu de verdad, les dice que: <strong><em>\u201cmora con vosotros, y estar\u00e1 en vosotros\u201d<\/em><\/strong> (Juan 14:17b).\u00a0 Igualmente, en la misma ocasi\u00f3n les requiri\u00f3 a sus disc\u00edpulos: <strong><em>\u201c<\/em><\/strong><strong><em>Permaneced en m\u00ed\u201d<\/em><\/strong>, pero les manifest\u00f3 que \u00e9l tambi\u00e9n quiere ocupar un lugar especial en ellos, que no es junto a ellos, ni detr\u00e1s de ellos, sino que les dijo: <strong><em>\u201cy yo en vosotros\u201d<\/em><\/strong> (Juan 15:4).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0\u00a0 Jes\u00fas quiere estar no fuera de nosotros, sino <strong><em>\u201cen\u201d<\/em><\/strong> nosotros; y para ser m\u00e1s precisos, el desea estar justamente en nuestro coraz\u00f3n; y quien tiene esta experiencia como la tienen todos los verdaderos creyentes, pueden decir como dijo el ap\u00f3stol Pablo a los G\u00e1latas, que: <strong><em>\u201cya no vivo yo, mas vive Cristo en m\u00ed\u201d<\/em><\/strong> (G\u00e1latas 2:20a). \u00bfEn d\u00f3nde espec\u00edficamente? La respuesta es: En nuestro coraz\u00f3n.\u00a0 Es por eso que cuando el ap\u00f3stol expresa a los Efesios que ruega a Dios que en ellos <strong><em>\u201chabite Cristo por la fe\u201d<\/em><\/strong> les indica que tal habitaci\u00f3n debe ser <strong><em>\u201cen vuestros corazones\u201d<\/em><\/strong>.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0\u00a0 Por eso debemos estar siempre seguros de que en verdad Cristo est\u00e9 en nuestro coraz\u00f3n, porque ello prueba que verdaderamente somos sus creyentes.\u00a0 Si \u00e9l est\u00e1 en nuestros corazones es porque somos sus creyentes, si no est\u00e1 es porque uno no es creyente. Uno debe saber si en verdad Cristo est\u00e1 en nosotros.\u00a0 El ap\u00f3stol Pablo a los Corintios les invit\u00f3 a hacerse la prueba para ver si daban positivo en tener a Cristo en sus corazones.\u00a0 Deb\u00edan saber si estaba o no estaba en ellos.\u00a0 La instrucci\u00f3n que les dio fue: <strong><em>\u201cExaminaos a vosotros mismos si est\u00e1is en la fe; probaos a vosotros mismos. \u00bfO no os conoc\u00e9is a vosotros mismos, que Jesucristo est\u00e1 en vosotros, a menos que est\u00e9is reprobados?\u201d<\/em><\/strong> (2 Corintios 13:5). Es necesario que Cristo est\u00e9 en el coraz\u00f3n de cada uno de nosotros porque ese es el lugar que le corresponde en nuestra vida.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0\u00a0 El tercer requisito que se necesita cumplir para que <strong><em>\u201chabite Cristo por la fe en vuestros corazones\u201d<\/em><\/strong>, es:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>III.- QUE EL CREYENTE TENGA EL INTER\u00c9S DE CRECER EN EL M\u00c1XIMO BENEFICIO QUE DA LA PRESENCIA DE CRISTO.<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0\u00a0 El ap\u00f3stol, despu\u00e9s de indicar la necesidad de <strong><em>que \u201chabite Cristo por la fe en vuestros corazones\u201d<\/em><\/strong>, indica que el prop\u00f3sito de su habitaci\u00f3n es:<strong><em>\u201c<\/em><\/strong><strong><em>a fin de que, arraigados y cimentados en amor,<\/em><\/strong><strong><em>\u00a0<sup>18\u00a0<\/sup>se\u00e1is plenamente capaces de comprender con todos los santos cu\u00e1l sea la anchura, la longitud, la profundidad y la altura,\u00a0<sup>19\u00a0<\/sup>y de conocer el amor de Cristo, que excede a todo conocimiento\u201d<\/em><\/strong>, que a su vez esta comprensi\u00f3n y conocimiento del magno amor divino tiene un fin mayor que es <strong><em>\u201cpara que se\u00e1is llenos de toda la plenitud de Dios\u201d<\/em><\/strong> (Efesios 3:17b-19b).\u00a0 Cristo presente en el coraz\u00f3n es la base o fundamento para crecer en otras virtudes divinas para un mejor desarrollo en la vivencia de la fe.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0\u00a0 En otras palabras, lo que San Pablo est\u00e1 diciendo es que Cristo debe habitar en nuestro coraz\u00f3n; primero, para crecer en el conocimiento de todas las dimensiones posibles del <strong><em>\u201camor de Cristo\u201d<\/em><\/strong> por nosotros; y as\u00ed, luego podremos identificar que nuestra vida y nuestro coraz\u00f3n no est\u00e1 vac\u00edo sino lleno por <strong><em>\u201cla plenitud de Aquel que todo lo llena en todo\u201d<\/em><\/strong> (Efesios 1:23), pues como bien dice de Jesucristo el ap\u00f3stol Juan: <strong><em>\u201c<\/em><\/strong><strong><em>\u2026 de su plenitud tomamos todos, y gracia sobre gracia\u201d<\/em><\/strong> (Juan 1:16). Este es el crecimiento m\u00e1ximo que la presencia permanente de Cristo traer\u00e1 en nuestra vida; pero se trata de un proceso de crecimiento que comienza cuando uno deja habitar a Cristo en el coraz\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0\u00a0 Justamente, cuando dejamos que Cristo habite en nuestro coraz\u00f3n, es cuando entonces crecemos al m\u00e1ximo en amor; al m\u00e1ximo en santidad, y al m\u00e1ximo en todo, pues recuerden que el amor es incluso mayor que la fe y a esperanza.\u00a0 Y luego, al tener <strong><em>\u201ctoda la plenitud de Dios\u201d<\/em><\/strong> por medio de la presencia de Cristo en el coraz\u00f3n, no hay nada m\u00e1s que le haga falta a uno.\u00a0 As\u00ed que, si a usted le interesa tener esta calidad espiritual de amor y de la plenitud divina, m\u00e1ximos dones divinos destinados para hacer crecer al creyente en salud espiritual, es indispensable <strong><em>\u201cque habite Cristo por la fe en vuestros corazones\u201d<\/em><\/strong>, pues de lo contrario, no hay ni salvaci\u00f3n, ni santificaci\u00f3n, ni amor, ni llenura espiritual.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0<strong>\u00a0\u00a0 CONCLUSI\u00d3N:<\/strong>\u00a0\u00a0 Esta petici\u00f3n que el ap\u00f3stol Pablo hizo para los Efesios, pues, no era solamente para aquellos Efesios, sino que se hace extensiva, v\u00e1lida, y necesaria para todo creyente de cualquier tiempo y de cualquier lugar. Todos los creyentes en Jesucristo necesitamos que \u00e9l habite en nuestro coraz\u00f3n. Desde que se cree en \u00e9l, el lugar que le corresponde a Cristo en nuestra vida es en nuestro coraz\u00f3n; no afuera de \u00e9l, no lejos de \u00e9l, sino dentro; por lo tanto, no dejemos que adem\u00e1s del Padre, que adem\u00e1s de Cristo y de su Esp\u00edritu Santo, otro extra\u00f1o enemigo tome lugar en nuestro coraz\u00f3n, sino que sea solamente para Cristo y sus indivisibles e inseparables Padre y Esp\u00edritu Santo.\u00a0 Sin \u00e9l, el car\u00e1cter, las relaciones humanas, y el mismo coraz\u00f3n quedan estancados, d\u00e9biles, y sin el fruto debido que deben producir.\u00a0 Recuerde usted, que solamente cuando Cristo est\u00e1 presente en el coraz\u00f3n es que hay crecimiento espiritual, hay salvaci\u00f3n, hay santificaci\u00f3n, y vida eterna.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>QUE HABITE CRISTO POR LA FE EN VUESTROS CORAZONES. 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