{"id":750,"date":"2022-04-06T08:00:55","date_gmt":"2022-04-06T08:00:55","guid":{"rendered":"https:\/\/diegoteh.org\/?p=750"},"modified":"2024-03-02T19:48:52","modified_gmt":"2024-03-02T19:48:52","slug":"la-depravacion-en-los-hechos-humanos","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/diegoteh.org\/?p=750","title":{"rendered":"LA DEPRAVACI\u00d3N EN LOS HECHOS HUMANOS"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: center;\"><strong>LA DEPRAVACI\u00d3N EN LOS HECHOS HUMANOS.<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">Juan 3:16-21.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0\u00a0 <strong>INTRODUCCI\u00d3N:<\/strong> Por m\u00e1s que los seres humanos nos esforcemos en querer hacer lo que es bueno, siempre nos daremos cuenta que junto con alguna cantidad de bien que logremos hacer, tambi\u00e9n habremos hecho lo que es malo, pues es m\u00e1s f\u00e1cil hacer lo que es malo que lo bueno.\u00a0 Esto se debe a que la presencia y poder del pecado en todos los seres humanos ha depravado o afectado no solamente nuestros pensamientos, nuestro conocimiento, nuestros afectos, y nuestra voluntad, sino que tambi\u00e9n nuestros hechos o acciones.\u00a0 El poder del pecado hace que todo lo que hagamos no siempre salga bien.\u00a0\u00a0 Aun el mejor esfuerzo de hacer el bien, cuando las hace una persona no creyente en Jesucristo, por el solo hecho de que tales acciones <em>\u201c\u2026 proceden de un coraz\u00f3n no purificado por la fe y no son hechas en la manera correcta de acuerdo con la Palabra, ni para un fin correcto, (la gloria de Dios); por lo tanto son pecaminosas, y no pueden agradar a Dios ni hacer a un hombre digno de recibir la gracia de parte de Dios. Y a pesar de esto el descuido de las obras por parte de los no regenerados es m\u00e1s pecaminoso y desagradable a Dios\u201d<\/em>, dice por ejemplo, la Confesi\u00f3n de Fe de Westminster (Cap. 16:VII<sup>2-6<\/sup>).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0\u00a0 Pero, incluso las acciones que hacemos los que ya somos creyentes en Jesucristo, considerando que hemos sido antes regenerados por el Esp\u00edritu Santo de Dios, aun en estos casos: <em>\u201c\u2026 son buenas porque proceden de su Esp\u00edritu; y por cuanto son hechas por nosotros, son impuras y contaminadas con tanta debilidad e imperfecci\u00f3n, que no pueden soportar la severidad del juicio de Dios\u201d<\/em> (Cap. 16:V<sup>3-4<\/sup>).\u00a0 En otras palabras, nadie se libra de hacer lo que es malo, aun cuando somos auxiliados por el Esp\u00edritu Santo de Dios.\u00a0 Siempre queda en nosotros la evidencia de la presencia y del poder del pecado afectando para mal todo lo que hacemos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0\u00a0 Basado en el texto b\u00edblico para este mensaje (Juan 3:16-21), voy a exponerles en este momento que: <strong>El ap\u00f3stol Juan plantea claras evidencias de que nuestros hechos est\u00e1n depravados por el pecado<\/strong>. \/ \u00bfCu\u00e1les son las claras evidencias que el ap\u00f3stol Juan plantea acerca de que nuestros hechos est\u00e1n depravados por el pecado? \/ A continuaci\u00f3n les compartir\u00e9 tres de tales claras evidencias.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0\u00a0 La primera clara evidencia de que nuestros hechos est\u00e1n depravados por el pecado es que:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>I.- EL PECADO TIENE AL SER HUMANO EN CONDENACI\u00d3N DE AMAR M\u00c1S LAS TINIEBLAS QUE LA LUZ.<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0\u00a0 En el vers\u00edculo 19, el ap\u00f3stol Juan se propone explicar un aspecto de la condenaci\u00f3n en la cual se encuentra, en realidad todo el g\u00e9nero humano, diciendo: <strong><em>\u201cY esta es la condenaci\u00f3n: que la luz vino al mundo, y los hombres amaron m\u00e1s las tinieblas que la luz, porque sus obras eran malas.\u00a0<sup>20\u00a0<\/sup>Porque todo aquel que hace lo malo, aborrece la luz y no viene a la luz, para que sus obras no sean reprendidas\u201d<\/em><\/strong> (Juan 3:19-20). La condenaci\u00f3n de la cual habla el ap\u00f3stol Juan en estas palabras es aquella que desde tiene que ver con la afectaci\u00f3n presente que el primer pecado tanto de Eva como de Ad\u00e1n gener\u00f3 sobre todos los seres humanos desde el momento que uno es engendrado y concebido, al grado de que al nacer uno nace ya condenado por ello.\u00a0 El Catecismo de Heidelberg, ense\u00f1a esto con claridad en la pregunta y respuesta n\u00famero 8 diciendo: <em>\u201c<strong>\u00bfPero estamos tan corrompidos que somos totalmente incapaces de hacer ning\u00fan bien e inclinados a todo mal? <\/strong>S\u00ed,\u00a0a menos que seamos renacidos por el Esp\u00edritu de Dios\u201d.<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0\u00a0 Es una condenaci\u00f3n no propiamente imputada por Dios a los seres humanos sino imputada por la causa propia de haber ellos pecado contra Dios. \u00a0No se trata en este caso, de un pago por el pecado, sino como una consecuencia por el pecado, ni se trata de la condenaci\u00f3n eterna que ocurrir\u00e1 despu\u00e9s de esta vida terrenal, o hasta despu\u00e9s de que Cristo vuelva, sino de una condenaci\u00f3n que ocurre durante todo el tiempo de la vida terrenal de cada ser humano que nace en esta vida. \u00a0Esta condenaci\u00f3n tiene que ver con que desde entonces <strong><em>\u201clos hombres amaron m\u00e1s las tinieblas que la luz, porque sus obras eran malas\u201d<\/em><\/strong> (3:19). Todos los seres humanos nacemos con esta condenaci\u00f3n que consiste en la depravaci\u00f3n de nuestras acciones, realidad que David describi\u00f3 en uno de sus salmos explicando c\u00f3mo Dios mira a la humanidad, que <strong><em>\u201cSe han corrompido, hacen obras abominables; no hay quien haga el bien. [\u2026] Todos se desviaron, a una se han corrompido; no hay quien haga lo bueno, no hay ni siquiera uno\u201d<\/em><\/strong> (Salmo 14:1bc, 3).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0 Tiempo despu\u00e9s, Salom\u00f3n hijo de David, tambi\u00e9n afirm\u00f3 que: <strong><em>\u201c<\/em><\/strong><strong><em>Ciertamente no hay hombre justo en la tierra, que haga el bien y\u00a0nunca\u00a0peque\u201d<\/em><\/strong> (Eclesiast\u00e9s 7:20), y casi un milenio m\u00e1s tarde el ap\u00f3stol Pablo afirma tambi\u00e9n a los romanos que: <strong><em>\u201c<\/em><\/strong><strong><em>No hay justo, ni aun uno; <sup>11\u00a0<\/sup>No hay quien entienda, no hay quien busque a Dios\u201d<\/em><\/strong> (Romanos 3:10b-11). \u00a0Despu\u00e9s de Eva y Ad\u00e1n, todos sus descendientes tenemos la inclinaci\u00f3n forzada por el pecado de <strong><em>\u201camar m\u00e1s las tinieblas que la luz\u201d<\/em><\/strong>.\u00a0 Y aunque no nos hayamos dado cuenta a tiempo, esa ha sido tambi\u00e9n nuestra propia conducta.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0\u00a0 La segunda clara evidencia de que nuestros hechos est\u00e1n depravados por el pecado es que:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>II.- A PESAR DE LA LUZ DIVINA MANIFESTADA EN JESUCRISTO, LOS SERES HUMANOS SIN DISTINCI\u00d3N SIEMPRE HACEMOS LO QUE ES MALO.<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0 \u00a0Los seres humanos en general siempre demostramos con nuestros hechos o acciones que hay en nosotros una depravaci\u00f3n pecaminosa que nos hace amar <strong><em>\u201cm\u00e1s las tinieblas que la luz\u201d<\/em><\/strong>, o sea, al pecado que el mismo diablo o que otras personas ajenas a Dios hacen para atraer a otras a pecar m\u00e1s, atrayendo incluso a quienes tenemos un poco de temor de Dios.\u00a0 No importa que no hayamos antes cre\u00eddo en Cristo o que ya hayamos cre\u00eddo en \u00e9l, pues, tambi\u00e9n los creyentes en Cristo demostramos poseer esta depravaci\u00f3n en nuestros hechos, y somos tan capaces como cualquier persona sin temor de Dios de hacer lo que es malo, aunque en realidad nos propongamos no hacerlo.\u00a0 El ap\u00f3stol Pablo entend\u00eda bien este asunto de la condenaci\u00f3n o depravaci\u00f3n de amar <strong><em>\u201cm\u00e1s las tinieblas que la luz\u201d<\/em><\/strong>, pues \u00e9l mismo siendo nada menos que un indiscutible ap\u00f3stol de Jesucristo les escribi\u00f3 a los creyentes romanos dici\u00e9ndoles de su propia persona que: <strong><em>\u201c<\/em><\/strong><strong><em>lo que hago, no lo entiendo; pues no hago lo que quiero, sino lo que aborrezco, eso hago\u201d<\/em><\/strong> (Romanos 7:15).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0\u00a0 Luego les aclara: <strong><em>\u201cDe manera que ya no soy yo quien hace aquello, sino el pecado que mora en m\u00ed\u201d<\/em><\/strong> (Romanos 5:17), y les sigue explicando que: <strong><em>\u201c\u2026 <\/em><\/strong><strong><em>el querer el bien est\u00e1 en m\u00ed, pero no el hacerlo.<\/em><\/strong><strong><em>\u00a0<sup>19\u00a0<\/sup>Porque no hago el bien que quiero, sino el mal que no quiero, eso hago.\u00a0<sup>20\u00a0<\/sup>Y si hago lo que no quiero, ya no lo hago yo, sino el pecado que mora en m\u00ed. <sup>21\u00a0<\/sup>As\u00ed que, queriendo yo hacer el bien, hallo esta ley: que el mal est\u00e1 en m\u00ed\u201d<\/em><\/strong> (Romanos 7:18b-21).\u00a0 En otras palabras, todo lo que el mismo creyente en Jesucristo hace est\u00e1 contaminado por el poder del pecado, aun cuando ya hemos cre\u00eddo en Cristo.\u00a0 Este problema que reconoce en s\u00ed mismo el ap\u00f3stol Pablo no solamente le ocurr\u00eda a \u00e9l, sino que tambi\u00e9n ocurre a todo ser humano, sea uno creyente en Cristo o no; y estoy seguro de que tanto usted como yo, experimentamos todos los d\u00edas y en cada momento la realidad de la depravaci\u00f3n que el pecado causa en nuestras acciones humanas.\u00a0 Muchas veces cada d\u00eda hemos descubierto o hemos de descubrir que aun cuando queremos en el nombre del Se\u00f1or hacer lo que es bueno, finalmente hacemos lo malo que no quer\u00edamos ni queremos hacer.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0\u00a0 Pero, cuando uno ha cre\u00eddo en Cristo, no pecamos de manera deliberada, sin embargo, la depravaci\u00f3n hace que pequemos haciendo lo malo.\u00a0 La presencia tanto de Jesucristo como del Esp\u00edritu Santo que viene a morar en nuestro coraz\u00f3n pone freno a nuestra inclinaci\u00f3n a hacer lo malo, y entonces, somos capacitados para hacer m\u00e1s el bien que antes no hac\u00edamos.\u00a0 Cuando creemos en Jesucristo, no significa que ya no somos m\u00e1s pecadores, sino que siempre lo seguimos siendo, solamente que ahora somos capacitados para hacer el bien, y auxiliados para hacer menos el mal.\u00a0 En los creyentes en Cristo, dice la Confesi\u00f3n de Fe de Westminster que: <em>\u201c<\/em><em>Todav\u00eda quedan algunos remanentes de corrupci\u00f3n en todas partes\u201d<\/em> (cap. 13:II<sup>2<\/sup>), y que <em>\u201cla corrupci\u00f3n que a\u00fan queda puede prevalecer mucho por alg\u00fan tiempo\u201d<\/em> (Cap. 13:III<sup>1<\/sup>), sin embargo, eso no significa que tenemos permiso para hacer lo malo, pues, <em>\u201ca trav\u00e9s del continuo suministro de fuerza de parte del Esp\u00edritu Santificador de Cristo, la parte regenerada triunfa: y as\u00ed crecen en gracia los santos, perfeccionando la santidad en el temor de Dios\u201d<\/em> (Cap. 13:II<sup>2-4<\/sup>).<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0\u00a0 La tercera clara evidencia de que nuestros hechos est\u00e1n depravados por el pecado es que:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>III.- LOS HECHOS HUMANOS NO SIRVEN PARA EVITAR LA CONDENACI\u00d3N, SINO SOLAMENTE EL CREER EN EL HIJO UNIG\u00c9NITO DE DIOS.<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0\u00a0 El art\u00edculo 14 de la Confesi\u00f3n Belga, acerca de la ca\u00edda de la humanidad, y que resalta la realidad de la depravaci\u00f3n humana, dice que: <em>\u201cse hicieron culpables y sujetos a la muerte f\u00edsica y espiritual, habiendo llegado a ser imp\u00edos, perversos y corruptos en todos sus caminos. Perdieron todos los excelentes dones que hab\u00edan recibido de Dios, y no retuvieron a ninguno de ellos a excepci\u00f3n de unos pocos vestigios suficiente como para hacerlos inexcusables. [\u2026] no son m\u00e1s que esclavos del pecado y no pueden hacer nada a menos que les sea dado desde el cielo\u201d<a href=\"#_ftn1\" name=\"_ftnref1\"><strong>[1]<\/strong><\/a><\/em>.\u00a0 En Juan 3:16-18 el ap\u00f3stol Juan resalta insistentemente que el requisito indispensable para la salvaci\u00f3n de la condenaci\u00f3n tanto eterna como del tiempo presente, es simple y sencillamente CREER en Jes\u00fas. Ser salvo del poder presente y terrenal del pecado que nos ha causado a todos la depravaci\u00f3n no solamente con respecto de nuestros hechos, acciones, u obras humanas, sino de todos los aspectos de nuestro ser, es CREER.\u00a0 Y creer es un don dado por Dios para superar el poder que el pecado tiene sobre nuestra vida.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0San Juan, explicando que tal como en la ocasi\u00f3n cuando muchas serpientes venenosas en el desierto mord\u00edan a los israelitas, y que a estos solo les bastaba mirar una serpiente de bronce que fue levantada en el desierto por Mois\u00e9s y se libraban de la muerte, dice tambi\u00e9n de la gente pecadora en general que para ser salvos de la condenaci\u00f3n eterna basta solamente con creer en el Jes\u00fas que para el tiempo que San Juan hab\u00eda escrito su versi\u00f3n del santo evangelio, ya hab\u00eda sido crucificado, resucitado, e incluso a\u00f1os que hab\u00eda regresado a su cielo eterno.\u00a0 No son los hechos humanos que consiguen la salvaci\u00f3n del poder presente y eterno del pecado, sino solamente la fe en Jesucristo, pues este ap\u00f3stol anuncia lo siguiente: <strong><em>\u201cPorque de tal manera am\u00f3 Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unig\u00e9nito, para que todo aquel que en \u00e9l cree, no se pierda, mas tenga vida eterna.<\/em><\/strong><strong><em>\u00a0<sup>17\u00a0<\/sup>Porque no envi\u00f3 Dios a su Hijo al mundo para condenar al mundo, sino para que el mundo sea salvo por \u00e9l.\u00a0<sup>18\u00a0<\/sup>El que en \u00e9l cree, no es condenado; pero el que no cree, ya ha sido condenado, porque no ha cre\u00eddo en el nombre del unig\u00e9nito Hijo de Dios\u201d<\/em><\/strong> (Juan 3:16-18).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0\u00a0 Esto es lo que San Pablo predicaba en sus propias palabras para que el poder condenador del pecado no pese sobre nadie.\u00a0 Les escribi\u00f3 a los Efesios: <strong><em>\u201cpor gracia sois salvos por medio de la fe; y esto no de vosotros, pues es don de Dios;\u00a0<sup>9\u00a0<\/sup>no por obras, para que nadie se glor\u00ede\u201d<\/em><\/strong> (Efesios 2:8-9).\u00a0 Al decir que uno es salvo solo mediante la fe en Jes\u00fas, descarta que nuestros hechos o acciones u <strong><em>\u201cobras\u201d<\/em><\/strong> afectadas por el pecado sean \u00fatiles para ser salvos.\u00a0 Dios hizo sencillo para nosotros su manera de salvarnos.\u00a0 Primero que es por medio de su Hijo, y luego que es solamente creyendo en su Hijo.\u00a0 Nada que hagamos podr\u00e1 ser \u00fatil para nuestra salvaci\u00f3n, pues, nuestras obras que est\u00e1n afectadas por el pecado solamente nos hacen m\u00e1s merecedores de condenaci\u00f3n, pero la fe que dista de ser un hecho es aceptable por Dios para que todo pecador elegido por \u00c9l sea salvo tanto del poder presente y depravador, as\u00ed como del poder eterno que el pecado tiene sobre nuestra vida humana.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>\u00a0\u00a0 CONCLUSI\u00d3N:<\/strong>\u00a0 Bien, pues por todo lo expuesto en este mensaje, ya sabemos o quiz\u00e1 ya recordamos que es por el efecto depravador del pecado que tenemos la inclinaci\u00f3n a amar <strong><em>\u201cm\u00e1s las tinieblas que la luz\u201d<\/em><\/strong>, m\u00e1s lo pecaminoso que lo santo, divino, y eterno; m\u00e1s que lo promovido por el diablo mismo que por Jesucristo el Hijo de Dios.\u00a0\u00a0 Debimos ya haber entendido que esto es un mal que no es propio de las personas que nunca desean ni quieren tener una relaci\u00f3n de fe con Dios por medio de su Hijo Jesucristo, sino que es un mal que alcanza a todos los seres humanos por igual.\u00a0 No importa si eres presbiteriano, bautista, nazareno, luterano, asamble\u00edsta, de la profec\u00eda, cat\u00f3lico, morm\u00f3n, testigo, o de cualquier otro de los cientos de nombres denominacionales de grupos que ostentan profesar la fe cristiana.\u00a0 La depravaci\u00f3n est\u00e1 presente en todos sin distinci\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0\u00a0 Pero, lo m\u00e1s importante que debemos saber es que para que el efecto depravador no nos acompa\u00f1e a la eternidad, ni sigan imperando al 100% de nuestra vida, basta con CREER en Jesucristo el Hijo de Dios.\u00a0 La fe en \u00e9l hace que el poder del pecado sea limitado, y por la presencia del Esp\u00edritu Santo que nos es dado, somos capacitados para que cada d\u00eda podamos hacer las cosas con el mayor bien posible, y ya no para complacencia del mal, ni para el placer de nuestra carne y esp\u00edritu, sino para la gloria de Dios.\u00a0 Dejemos todos en las manos de Jes\u00fas y del Esp\u00edritu Santo que cada momento contrarresten de nuestra vida el poder del pecado, y cuando tengamos el privilegio de llegar a su eternidad, dicho poder del pecado sea eternamente eliminado de nuestro ser.\u00a0 Dios les bendiga.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong>+++++F+++++I+++++N+++++<\/strong><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref1\" name=\"_ftn1\">[1]<\/a> <a href=\"https:\/\/www.rca.org\/es\/sobre\/teologia\/credos-y-confesiones\/la-confesion-belgica\/la-confesion-belga\/\">https:\/\/www.rca.org\/es\/sobre\/teologia\/credos-y-confesiones\/la-confesion-belgica\/la-confesion-belga\/<\/a><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>LA DEPRAVACI\u00d3N EN LOS HECHOS HUMANOS. 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